No podés conocer al otro (que te refleja) si lo atacás, al atacarlo te atacás a vos mismo.
Lo ponés en lugar de un extraño y en la creación de la inteligencia superior no hay extraños ya que finalmente todos somos iguales.
Hoy me prometeré no ver al otro como un extraño, al fin y al cabo es un reflejo mío ya que todo es cuestión de percepción. 

Grandes metas, pequeños cambios. 

Marietta